Las 5 Fases de los Objetivos Empresariales

Publicado el 21 de septiembre de 2026, 18:05

Uno no emprende sabiendo, aprende emprendiendo y muchas veces el punto del que partimos no es precisamente el principio, siempre vale la pena volver al inicio para señalar el rumbo en el horizonte al que queremos llegar, tomar nuevas herramientas y usar correctamente la brújula empresarial y ¿cuál es? LOS OBJETIVOS, empezando con la Misión de la empresa hasta los objetivos particulares. Escucha el 4° Episodio de Tiempo de CRECER 17 con 5 y descubre Las 5 fases de los Objetivos Empresariales, la fase 5 te garantiza el éxito del proceso.

           Qué tal y bienvenidos a este 4º episodio donde abordaremos la construcción e implementación de objetivos y su importancia en el emprendimiento. Este podría ser el episodio más importante que te lleve a crear o reestructurar tu plan de negocios.

           Conozcamos las 5 fases en la implementación de objetivos.

           Constantemente nos bombardean con estadísticas de miedo: que la mitad de los emprendimientos quiebran en el primer año y que la mayoría se cae antes de los tres. Y surge la pregunta: ¿por qué por otro lado te dicen que la economía se sostiene gracias a los emprendedores?

           Nadie nos prepara para emprender, la mayoría crecimos con esa frase de nuestros padres: “estudia para que tengas una buena carrera, consigas un buen TRABAJO, con un buen SUELDO y al final, una buena pensión”

           Parece que resulta mas cómodo dejar que otros se preocupen por eso y dedicarnos a cobrar un sueldo, pero decidimos emprender así que este es el momento para empezar a prepararnos.

           Hablemos de cómo construir objetivos que de verdad sirvan para avanzar, sin enredos técnicos y veamos cómo adaptar tu Misión a la realidad actual sin descuidar lo más valioso que tiene tu proyecto: Las personas.

1a Fase - CREAR - El Objetivo General: La Misión

           Vamos a quitarle lo difícil. Un objetivo no es más que una brújula: te dice dónde estás hoy y a dónde quieres llegar mañana. Y en un emprendimiento, la Misión es el "Objetivo Principal", la meta madre que guía a todas las demás metas.

           Fíjate como ha evolucionado actualmente el comercio y con ello, la forma de hacer negocios.

           Basta con ver tu celular, con una app puedes comprar cosas de cualquier parte del mundo.

           Y si el mercado cambia en un par de clics, ¿por qué nos enseñaron que un negocio debía planearse igual para los próximos 20 años?

           Que la Misión de una empresa era un texto sagrado enmarcado en la pared y no se tocaba. Pero cuando estás en el día a día correteando la chuleta, te das cuenta de que no funciona así y ves cómo cambia la tendencia de consumo de un momento a otro.

           Pongamos el ejemplo de los bares de concepto. Son proyectos que nacen con fecha de vencimiento.

           Se proyecta con una inversión fuerte, para alcanzar un boom tremendo en corto tiempo, se convierten en el lugar de moda entre los jóvenes y, tres años después, la tendencia cambia. Ese lugar de pronto se convierte en "un bar de rucos", empieza un declive rápido y luego se aplana la curva tan lento que mantenerlo abierto por orgullo es un suicidio financiero.

           ¿Qué hace un empresario inteligente? Cierra, remodela, cambia el nombre, ajusta el concepto, crea expectativa e inicia de nuevo el ciclo con una rápida subida de rentabilidad y aprovecha la nueva ola.

           De hecho, en el año 2011, Eric Ries especialista en emprendimiento, explicó que cuando las preferencias del cliente cambian, aferrarse al modelo viejo solo por terquedad es sentenciar el proyecto.

           Cambiar el rumbo a tiempo no es fracasar; es la decisión estratégica más inteligente para no dejar morir tu negocio y perder tu inversión.

           Antes, la misión de una empresa se redactaba siguiendo este molde:

"Ser la Empresa líder en la república con presencia en las principales ciudades,
que satisfaga las necesidades más exigentes del mercado al 100%
mediante nuestro servicio de logística y
la garantía de satisfacción que nos caracteriza."

           ¿Te sonó? ¿Se parece a lo que tienes para tu emprendimiento?

           Bueno, pues en 2002, Edwin Locke y Gary Latham demostraron en sus estudios sobre metas de desempeño que decir "vamos a dar lo mejor" o "seremos los mejores" no sirve de nada, porque no le da una orden clara a la mente.

Para que un objetivo de verdad movilice a las personas, necesita especificidad, mediciones y un plazo definido.

Toma Nota: Para redactar tus objetivos usa esta Fórmula de Oro muy sencilla:

Plazo + Verbo de Acción + Condición Medible + Propósito.

           Pongamos un ejemplo bajo la fórmula, verás que, sin saber mucho de administración, ya te deja ver qué hay que hacer, cuándo y cómo lo vamos a revisar.

"En los próximos 36 meses (Plazo),
consolidar (Verbo de Acción)
el servicio de logística en la ruta del Bajío a través de un 95% de entregas a tiempo y menos del 2% de incidencias en almacén(Condición Medible / Medio),
para posicionar a la empresa como la opción más confiable de la región (Propósito)."

           Constantemente sugiero crear Objetivos con plazos a 3 o 5 años. Ponerle fecha límite a tu Misión es darte un plazo de enfoque para revisar el alcance, evaluar si toca acelerar o reestructurar, es decir: Pivotar o Despegar.

           Esto no es una ocurrencia reciente; ya en 1987, Henry Mintzberg, teórico en estrategia. Demostró que las empresas que sobreviven no son las que siguen un plan para toda la vida, sino las que saben adaptar su estrategia conforme el mercado responde.

           Recordemos que vivimos en la era de la inmediatez, las empresas debemos evolucionar junto con las condiciones del mercado. no basta con que la fórmula se cumpla una vez dentro de un objetivo general. Una misión completa, debe ampliarse a las áreas del crecimiento Empresarial.

2a Fase - AMPLIAR- Las áreas del crecimiento empresarial

           A veces creemos que el único objetivo de un negocio es hacer dinero. Y claro que el dinero importa, sin flujo de caja no hay negocio que resista. Pero si solo te enfocas en el bolsillo, el proyecto se queda mocho y no genera una satisfacción perdurable. Insisto, con el cambio generacional, también cambian las ideologías y la susceptibilidad de quienes hacen los negocios, es decir: los seres humanos.

           Al igual que una persona necesita desarrollarse en su mente, sus acciones, sus valores y sus relaciones, una Misión completa en un negocio debería abrazar estas 4 áreas clave, o al menos 2 de ellas, alineadas al crecimiento humano:

Saber Competitivo + Hacer Financiero + Ser ético y congruente + Convivir humano y del Entorno

  1. Saber Competitivo: ¿Qué tanto conoces a tu cliente? Se trata de identificar sus necesidades reales y saber cómo resolver su problema para que te elija a ti y no a la competencia.
  2. Hacer Financiero: Es la traducción a la realidad. ¿Cómo encajan tus números en el mercado? Rentabilidad, costos, precios, estadística de ventas, beneficio mutuo y un flujo de caja real que sostenga la operación.
  3. Ser Ético y Congruente: ¿Cuál es el propósito detrás de la riqueza que generas? Es la ética con la que trabajas, tu reputación y la percepción sincera que el cliente externo tiene de tu negocio.
  4. El Convivir Humano y del Entorno: ¿Cómo logras tu realización personal y la de la gente que colabora contigo todos los días? Es lo que nos mantiene motivados más allá del dinero, combinado con el respeto a nuestra comunidad y al medio ambiente.

           Aplica la Fórmula de oro para la construcción de objetivos a cada una de estas áreas, luego integra un solo enunciado, y ahí tienes una verdadera misión completa con un propósito mas allá de generar riqueza económica. Es casi ya un plan completo de acción para los próximos 3 a 5 años.

Así suena un ejemplo de Misión integral:

"En los próximos 36 meses, consolidar la marca en la región del Bajío mediante la garantía de entregas en menos de 24 horas, con un 95% de eficiencia operativa y 15% de incremento en el margen neto, hasta la eliminación total de incidencias por mercancía maltratada y con el uso de empaques 100% reciclables en un entorno laboral seguro, para posicionarnos como la solución logística de referencia en la región."

           ¿Notas la diferencia? En un solo párrafo le dijiste al equipo qué van a vender, cómo van a cuidar los números, respaldar su prestigio y cuidar a la gente y al planeta. Ya no es solo una frase bonita; es un mapa de navegación clarísimo para los próximos años.

           Y si no podías tomar nota, aquí tienes toda la transcripción para que no pierdas ningún detalle, además te he dejado una herramienta gratuita en PDF al final del documento que puedes descargar completamente gratis y te va a guiar a través de tu IA favorita con todas las instrucciones para que construyas tus objetivos hoy mismo.

Ahora que tenemos la Misión completa es momento de repartir el trabajo.

3a Fase - DISTRIBUIR - Objetivos específicos o Departamentales

           Ya lo dice esa célebre frase de Julio César: "Divide et Impera", en español conocida como: "Divide y Vencerás"

           Si la Misión de tu negocio es el segundo piso de una casa. Los objetivos específicos, son las secciones de descanso en la escalinata. Son Pausas entre pisos para evaluar y replantear las acciones aplicables para alcanzar la meta.

           Tienen plazos más cortos —mes a mes o trimestral— y, muy importante: llevan nombre, acciones y beneficios o consecuencias del departamento o persona responsable de que se cumpla esa tarea.

           Con el objetivo general, la misión, ya le dijiste a tu equipo qué van a vender, cómo van a cuidar los números, etc., ahora se trata de asignar esas tareas a los diversos departamentos o colaboradores que hacen su función si es una empresa mas pequeña.

           Pero cuidado con la trampa: la falta de congruencia entre departamentos o equipos.

           Como implementamos: Vamos a asignar secciones específicas del Objetivo general al departamento, equipo, o colaborador específico de alcanzar el planteamiento y Siguiendo la fórmula de oro, va a redactar acciones específicas que ayuden al cumplimiento. En la condición, debe señalar sus requerimientos, mientras que en el propósito veremos que sucede si se cumple.

           Esto nos permitirá señalar de manera temprana lo que está fallando para recomponer.

           Es preguntarnos: "¿Qué puede salir mal y cuál es el indicador de que está a punto de suceder?"

           Así comenzaremos a trabajar desde la prevención y no desde la reacción.

           Hay gente que presumen que saben trabajar bajo presión, pero en realmente: ¿A quién le gusta que lo estén presionando?

           Prefiero colaboradores que hacen lo que se debe hacer cuando se debe hacer, es decir: Que sabe trabajar para evitar la presión.

           A partir de aquí corresponde cuidar la coherencia entre departamentos y colaboradores, la comunicación y la preparación constante van a reforzar la cadena de ejecución.

           Ya lo explicaba Eliyahu Goldratt en su libro La Meta, los procesos de un negocio funcionan como una cadena: la resistencia de toda la cadena la determina siempre el eslabón más débil.

           Si tus metas de ventas y tus metas de producción no se hablan entre sí, se estarán tomando decisiones desinformadas, basadas en la corazonada, sin visión de proyección.

           Entendiendo la importancia de cada miembro del equipo, debemos entonces tomar en cuenta también los intereses de cada individuo en la organización, incluyendo al que saca copias o va por los refrescos, porque cada uno de ellos, tiene sus propios sueños, funciones y objetivos muy particulares.

4a Fase - INCLUIR - Objetivos particulares de cada integrante.

           Déjame hacerte una pregunta con el corazón en la mano: ¿Alguna vez te has sorprendido renegando porque sientes que a tus colaboradores "no les importa el negocio" o que "no se ponen la camiseta"?

           Ahora te invito a hacerte otra pregunta: ¿Alguna vez te has sentado a tomarte un café con ellos para preguntarles qué quieren de la vida? ¿Cuáles son sus sueños personales, sus metas familiares y cómo la empresa puede ser el vehículo para ayudarlos a alcanzarlos?

           Ya en el año 1989, el consultor Stephen Covey, en su famoso principio de Ganar-Ganar, lo dejó clarísimo: la efectividad duradera solo existe cuando ambas partes obtienen un beneficio real. Nadie se pone la camiseta por los sueños de otra persona. La gente se entrega cuando descubre que dentro del crecimiento de la empresa cabe su propio proyecto de vida.

           Frederick Herzberg, psicólogo, demostró en 1959, que el salario por sí solo no genera motivación real; el sueldo paga las cuentas, pero el ser humano tiene una necesidad mucho más profunda de sentirse útil, reconocido y realizado a través de su trabajo.

           Y esto aplica para todos en la empresa, aunque muy pocos se atrevan a externarlo.

           Te comparto algo personal: hace más de 20 años, era un auxiliar y estudiante de contabilidad. A veces soñaba con ser el director de la empresa en que trabajaba y, a veces, con fundar la mía. Siempre me preguntaba qué debía aprender para lograrlo. Con eso en mente he seguido estudiando hasta el día de hoy.

           Pero en aquel entonces, para los dueños yo era invisible. En su momento, externé algunas ideas que resolvieron cuellos de botella operativos que tenían atascada a la empresa. ¿Y qué pasó? Alguien más arriba se apropió del mérito. Eso me decepcionó en silencio, cerré la boca y empecé a buscar otro camino fuera de ahí.

           Por eso te lo digo por experiencia: en tu equipo hay gente muy capaz, con metas, con intención, con energía y con ganas de aportar. Si los identificas, los escuchas y sabes guiarlos, tendrás colaboradores leales y duraderos. Pero si los ignoras, se van a apagar o se van a ir.

           Si conoces a tu equipo, les enseñas a ponerse metas personales y les muestras cómo su trabajo diario los acerca a su propia visión. No tienes que andar persiguiendo a nadie; el equipo camina contigo porque todos van hacia el mismo lugar.

5a Fase - EVALUAR - Análisis de Alcance.

           Dice la máxima de los negocios que "lo que no se mide no se puede mejorar". Y me encantaría complementarla: la tara con la que te mides a ti mismo debe ser exactamente la misma con que has medido a los demás.

           Es fácil caer en la autocompasión y en el engaño del doble rasero.

           Imagina que vendes pozole en tu negocio. El plato a $120 pesos te parece justo y bien trabajado. Pero un día vas como cliente a otra cenaduría y te parece caro si te lo cobran en $115 o $125. Empiezas a comparar la atención, el sabor, el tiempo de servicio y hasta el volumen de la música.

           Ahora déjame preguntarte: ¿cuántas veces te has sentado como un cliente más en tu propio negocio? Y para colmo tenemos el sesgo del equipo: "Ahí viene el patrón, atiéndanlo bien para que no nos vaya a regañar". Si siempre nos atienden con alfombra roja, ¿cómo podemos ser realmente críticos e imparciales con nuestro propio negocio o con el cumplimiento de nuestros objetivos?

           En el año 2011, el Premio Nobel Daniel Kahneman demostró que los seres humanos tenemos un "punto ciego" natural el “Sesgo de confirmación”, es decir que juzgamos los fallos de otros con severidad, pero disculpamos los nuestros con mucha facilidad. En una empresa, este autoengaño es peligroso.

           La única forma de romper ese sesgo es a través de una evaluación permanente, constante, aleatoria y bien planificada. Ya lo explicaba en el año 1986 el especialista en calidad W. Edwards Deming: la medición sin objetividad no sirve de nada, sin medición sistemática no hay control, medir mal o con trampas es peor que no medir.

           Los parámetros reales de medición están rigurosamente fundamentados en la ejecución exacta que trazamos: los números que planteamos, el propósito, la condición y el tiempo redactados en los objetivos. 

           Recordemos el ejemplo:

           "En los próximos 36 meses, consolidar la marca en la región del Bajío mediante la garantía de entregas en menos de 24 horas, con un 95% de eficiencia operativa y 15% de incremento en el margen neto, hasta la eliminación total de incidencias por mercancía maltratada y con el uso de empaques 100% reciclables en un entorno laboral seguro, para posicionarnos como la solución logística de referencia en la región."

           Para evaluar la sostenibilidad de este motor, las preguntas de auditoría técnica van directo al grano en cada una de las áreas:

 

  • Saber Competitivo (Servicio): ¿Qué porcentaje exacto de despachos cumplió la métrica de entrega menor a 24 horas en la ruta del Bajío durante el periodo auditado?

  • Hacer Financiero (Rentabilidad): ¿Mantenemos el estándar del 95% de eficiencia operativa y cuál fue la variación real del margen neto frente al trimestre anterior?

  • Ser Ético (Calidad y Prestigio): ¿Cuál es el índice de incidencias por mercancía maltratada y qué reveló la auditoría de causa raíz en los casos reportados?

  • Convivir Humano y Entorno (Sostenibilidad): ¿Registramos cero accidentes laborales en la operación y contamos con la certificación de trazabilidad de empaques 100% reciclables?

 

Responder estas preguntas con la tara correcta —sin maquillaje de números y sin autocompasión— sabrás con precisión matemática si el negocio va por buen camino o si llegó la hora de ajustar las velas.

Cierre

Llegamos al final de nuestro episodio de hoy. Hagamos un repaso relámpago de las 5 Fases para ponerle orden y rumbo estratégico a tu negocio:

  1. Crear: Define una Misión Dinámica con fecha de caducidad y aplica la Fórmula de Oro sin gerundios.

  2. Ampliar: Equilibra tu estrategia integrando las 4 áreas: Saber Competitivo, Hacer Financiero, Ser Ético y Convivir Humano y Entorno.

  3. Distribuir: Desglosa la meta en Objetivos Específicos por departamento para asegurar la congruencia en la ejecución.

  4. Incluir: Alinea los objetivos de la empresa con los sueños de tu gente para lograr compromiso e identidad real.

  5. Evaluar: Mídete sin autocompasión, audita la sostenibilidad de tus metas y ajusta las velas a tiempo.

Si quieres revisar la estructura de tus objetivos o agendar una sesión de diagnóstico, escríbenos a contacto@crecer-consultoria.com o déjanos tus comentarios aquí abajo, donde también encuentras para descargar la Guía en PDF.

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¡Nos vemos en la próxima!

Referencias

Covey, S. R. (1989). The 7 habits of highly effective people: Restoring the character ethic. Fireside.

Deming, W. E. (1986). Out of the crisis. Massachusetts Institute of Technology, Center for Advanced Engineering Study.

Goldratt, E. M., & Cox, J. (1984). The goal: A process of ongoing improvement. North River Press.

Herzberg, F. (1959). The motivation to work. John Wiley & Sons.

Kahneman, D. (2011). Thinking, fast and slow. Farrar, Straus and Giroux.

Locke, E. A., & Latham, G. P. (2002). Building a practically useful theory of goal setting and task motivation: A 35-year odyssey. American Psychologist, 57(9),
           705–717.

Mintzberg, H. (1987). Crafting strategy. Harvard Business Review, 65(4), 66–75.

Ries, E. (2011). The lean startup: How today's entrepreneurs use continuous innovation to create radically successful businesses. Crown Business.

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